martes, 23 de febrero de 2010

TRISTE ANIVERSARIO

Hace una vida, ya consumida por la noche, nos conocimos. En otro 23, en un enero marchito. Imposible olvidarlo. Inútil intentarlo.

Con su silencio y su ausencia he tejido una mortaja que lucir por incontables días. Me falta su aliento, ansío sus caricias, me aterra recordar su sonrisa. La tuve a mi lado y, ahora que he muerto, grabo con mis lágrimas cientos de estrías en mi piel para señalar cada minuto que la siento en falta.

“Olvídame”. Eso dijo: “Olvídame”.

Sólo explícame cómo.

Encerrado en mi ataúd pregunto a la noche por qué ya no me visitas. Prometo olvidarte pero, antes, mata mi alma.

Feliz aniversario, mi vida.

sábado, 20 de febrero de 2010

NOCHE

¡Maldita y terrible noche!

Confluyó el atardecer mientras cruzaba el puente. El cielo se tornó de ébano al compás de mis pasos. La gente fluyó como agua a mi alrededor dispersándose con sonrisas y miradas de ilusión. Tubos de neón vistieron las calles y sus monumentos. La Luna, creciente, decoró con humildad el techo de la ciudad. Ni siquiera hizo frio; si acaso, algo de frescor para despertar los sentidos.

Una noche angustiosa que necesito perder de mis recuerdos.

Y es que me faltabas tú.