lunes, 4 de enero de 2010

REGRESO


Regresé angustiado a mi calle; que era más gris y estrecha de lo que recordaba.
Abrí el oxidado cerrojo del portal; cuyo chirrido me reprendió por mi larga ausencia sin excusa.
Subí las gastadas escaleras peldaño a peldaño; adentrándome así en el corazón de mi infancia amargada.
Crucé el umbral de mi casa; y la madera magullada me recordó los innumerables portazos con los que me despedía.
Me arrastré por el largo pasillo; por el que apenas cabía mi ánimo.
Empujé, temblándome piernas y manos, la puerta del dormitorio de mis padres; llorándoles porque ya no estaban para reprenderme una vez más.

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