sábado, 17 de julio de 2010

Premio Literatura

Ayer mismo, en el Colegio Oficial de Enfermería, asistí a la gala/ceremonia donde nos congregaron a los previamente seleccionados como finalistas en el Tercer Certamen de Narrativa breve. Tras un buen rato de nervios, fueron anunciando a los tres ganadores de dicho concurso. Salió el tercero, luego el segundo y, para terminar, grata sorpresa y mayor felicidad, pues me otorgaron el primer premio por mi relato Lágrimas con sabor a barro, una particular visión acerca de uno de los males de la sociedad como es un trastorno de la conducta alimentaria, temática escogida para dicho certámen.
Ya para terminar, lectura del relato, palabras de felicitación y agradecimiento y, como colofón, horchata artesana con riquísimos fartons. ¿Se puede pedir más? Ya es difícil, claro.
Desde aquí mi agradecimiento a los miembros del jurado.
Lo dicho, un gran día, que servirá, además de para celebrarlo con familiares y amigos, como estímulo para continuar escribiendo, más y mejor, superándose cada día, como toca.

viernes, 12 de marzo de 2010

Finalista Premio Literario

Es una gran satisfacción para mí hacerme eco de una grata noticia, como es la de haber quedado finalista en el XIX Certamen de Relatos Breves Día 8 de Marzo, de Navalmoral de la Mata 2010. Mi obra, "Lluvia dentro de casa", es un cuento corto protagonizado por una mujer que reflexiona amargamente acerca de su vida, lo que es y lo que hubiera querido que fuera.

Desde aquí les agradezco a cuantos han leído mi relato y han apostado por él. De igual modo, un gran saludo al Centro Municipal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Navalmoral de la Mata.

jueves, 11 de marzo de 2010

POR DOQUIER

Pienso en ti y recuerdo esa mirada tuya rebosante de ilusión, de pasión, de frescura.

Y en tus labios, sensuales, que murmuran mi nombre reclamándote a tu lado.

En tus mejillas ruborizadas, y en tus manos inquietas cuando tratan de atrapar las mías en el aire.

Pienso en ti, en qué harás a la salida de tu clase de saxo, en tus paseos cuando vayas de compras, en cuando te lances a charrar con tus amigas o al acurrucarte en la cama esbozando tu más traviesa sonrisa.

Y yo he descubierto que más que ocupar mis sueños y mis pensamientos, te has vuelto aire que me inunda y me encharca, pues, de pronto, cuanto me rodea parece impregnado de tu presencia ausente y deseada.

¿Te vienes a mi lado?

martes, 23 de febrero de 2010

TRISTE ANIVERSARIO

Hace una vida, ya consumida por la noche, nos conocimos. En otro 23, en un enero marchito. Imposible olvidarlo. Inútil intentarlo.

Con su silencio y su ausencia he tejido una mortaja que lucir por incontables días. Me falta su aliento, ansío sus caricias, me aterra recordar su sonrisa. La tuve a mi lado y, ahora que he muerto, grabo con mis lágrimas cientos de estrías en mi piel para señalar cada minuto que la siento en falta.

“Olvídame”. Eso dijo: “Olvídame”.

Sólo explícame cómo.

Encerrado en mi ataúd pregunto a la noche por qué ya no me visitas. Prometo olvidarte pero, antes, mata mi alma.

Feliz aniversario, mi vida.

sábado, 20 de febrero de 2010

NOCHE

¡Maldita y terrible noche!

Confluyó el atardecer mientras cruzaba el puente. El cielo se tornó de ébano al compás de mis pasos. La gente fluyó como agua a mi alrededor dispersándose con sonrisas y miradas de ilusión. Tubos de neón vistieron las calles y sus monumentos. La Luna, creciente, decoró con humildad el techo de la ciudad. Ni siquiera hizo frio; si acaso, algo de frescor para despertar los sentidos.

Una noche angustiosa que necesito perder de mis recuerdos.

Y es que me faltabas tú.

domingo, 31 de enero de 2010

FLASH

Apareció así, sin más. A medida que subía a la línea del metro, ella descendía. Por un instante, nuestros cuerpos se rozaron y mis ojos toparon con los suyos.

Hubiera querido saludarla, preguntarle cómo se llamaba, a qué se dedicaba, su número de teléfono, dónde había estado toda mi vida. Pero no sucedió así. Apareció y se alejó rápidamente, como huyendo de un destino que no hubiera podido ser más perfecto.

Mientras las puertas del vagón se cerraban, apoyé una mano en el cristal y volví a contemplarla. Sería la última vez que nos viésemos, lo sabía. Allí la tenía, a escasos metros, con su media melena oscura, su sonrisa radiante, sus menudas manos y mi corazón entre ellas.

Un ronquido, un traqueteo y el tren despegó de las vías para seguir rodando y cumplir con su cometido. Alguien debió advertir al maquinista que parte de mí se quedaba en el andén.

Adiós, susurré para mis adentros. Ella se convirtió en un punto oscuro emborronado por la lejanía y mi pesar. Pronto en un deseo frustrado. A la noche, en un motivo para no dormir.

jueves, 21 de enero de 2010

REFUGIO



Malherido, alcancé mi casa y sólo el sonido de la puerta cerrándose a mi espalda me concedió un instante de sosiego. Aún con la mano sobre la cerradura, temiendo que se abriera para enfrentarme con el rostro de la Luz Muerta, hice acopio de fuerzas para no llorar de cansancio, de tristeza, de pesar, de desilusión. Cuanto menos, lo había intentado. Pude caminar bajo la luz del Sol, respirar el aire libre, encontrarme con rostros que creí amigos y sentir cómo la Vida me rodeaba...
Hasta que, repentinamente, sin más, apareció la Luz Muerta y me lo arrancó todo. Apenas pude sobrevivir y sólo un milagro que no necesitaba ni quería me permitió llegar hasta allí, a salvo de todos de mí mismo.
Ni en el vestíbulo me sentí a salvo. Aún no era suficiente. Arrastré mis lágrimas por el pasillo para internarme en mi habitación, acurrucándome al pie de una ventana cuya persiana estaba casi bajada del todo. Sólo un resquicio de luz, como una línea blanca, me cruzaba el rostro, matándome lentamente y haciéndome recordar:
Que más allá de las paredes de mi escondrijo aún no era de noche, que aún no habían muerto todos los sueños y que yo siempre sería un maldito y un paria del mundo.